Seguridad: muchos gastos, poca efectividad

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México

En México 73 millones de personas están conectadas a Internet, desde casa o vía un...

Los desarrolladores no nacemos como tales pensado en la seguridad. El enfoque, lastimosamente, es más pragmático: acabar rápido, entregar y cobrar, sin cifrar ni proteger absolutamente nada. Ese es el problema esencial. Basta hacer un análisis de vulnerabilidad o una prueba de penetración, para exhibir todos los trapitos al astro rey.

Y ahora que deambulamos gozosos en las nubes para ciertas tareas, tampoco está de más seguir el consejo de cifrar todo lo que se suba a esas alturas, a menos que se esté hosteando el servicio, y aun así hay un ingrediente de seguridad compartida que exige asegurar las aplicaciones.

Se han desarrollado nuevas herramientas para abatir al máximo los riesgos. Una marcada tendencia en ciberseguridad es Endpoint Detection and Response (EDR) – una tecnología que en vez de prevenir se enfoca en detectar, responder y remediar las embestidas de las amenazas avanzadas–, cuya función no se basa en firmas de virus sino utiliza la inteligencia contextual para revelar patrones de comportamiento malicioso, mediante la correlación de todos los datos recogidos, en tiempo real.

Otro elemento vital es el escáner de vulnerabilidades para establecer el alcance de éstas en las aplicaciones, que diagnostica y ofrece reportes y estadísticas.

No obstante, la principal vertiente de mitigación es la concientización. Y como que a las empresas al fin les empieza a caer el veinte, así como a los propios desarrolladores, de construir aplicaciones menos vulnerables. Hacerlo así, mitiga más de 90% los riesgos.

En México 73 millones de personas están conectadas a Internet, desde casa o vía un smartphone, la gran mayoría de los cuales se sumerge en las aguas profundas de las redes sociales, cuya seguridad es altamente etérea, por lo que es imprescindible prestar atención a la manera como navegan, comparten imágenes y todo tipo de información.

En este mundo no sobra una pequeña dosis de paranoia, y siempre tener en mente que, si ese dato se pierde, mis clientes pierden y yo también, no sólo en términos de recursos financieros sino en la propia reputación. La tecnología en nuestros desarrollos está creciendo demasiado rápido, más aún que nuestro nuevo modo de vida.

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