Pruebas de coexistencia, clave para fiabilidad de los sistemas

Cada vez surgen más dispositivos médicos de Internet de las Cosas
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Los dispositivos conectados mejoran su capacidad, aumentan en número y están revolucionando todas las formas de comunicación
Ecosistema de redes

Así como surgen cada vez más dispositivos médicos de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en ingés), las pruebas de coexistencia se están volviendo fundamentales para garantizar la fiabilidad de los sistemas, pues a medida que se acerca rápidamente el año 2020, los dispositivos conectados mejoran su capacidad, aumentan en número y están revolucionando todas las formas de comunicación.

Y es que estos dispositivos forman parte de un ecosistema más amplio de redes que dan soporte a infraestructura fundamental, como por ejemplo en un centro de atención médica, un entorno industrial o las operaciones de una ciudad inteligente.

Ante esto, es imprescindible cerciorarse de que un dispositivo o una red operen sin limitaciones cuando se los coloca cerca de otro dispositivo o red; de lo contrario, se puede producir un alza en los costos de administración de las redes o interrupciones graves en estas.

Por lo anterior, las pruebas de coexistencia son fundamentales para garantizar que sus dispositivos o redes inalámbricas de IoT operen correctamente en un vasto ecosistema de IoT, pues evalúan la capacidad de un sistema de mantener su desempeño y su funcionalidad en un determinado entorno compartido con otros sistemas que realizan tareas que quizás no utilicen el mismo conjunto de reglas.

Sin embargo, hay tres factores que determinan las inquietudes relacionadas con la coexistencia: El uso creciente de tecnología inalámbrica en todos los segmentos de mercado; El uso extendido de espectro sin licencia o compartido; y El uso de equipos delicados y aplicaciones críticas.

La primera de ellas es cuando una conexión inalámbrica brinda al usuario el control total de su aplicación de manera remota, pues hay muchos tipos de equipamiento en diversos mercados que ya están adoptando la tecnología inalámbrica, como sucede en los sectores industriales, comerciales y de agricultura.

Por otro lado, las pruebas de coexistencia son aún más necesarias cuando se usa un dispositivo o una infraestructura de redes de IoT en la banda sin licencia. La banda ISM está reservada internacionalmente para el uso de energía de radiofrecuencia (RF) con motivos industriales, científicos y médicos; no está autorizada para el espectro de telecomunicaciones.

Finalmente, los equipos delicados y las aplicaciones críticas requieren de conectividad sin interrupciones para procesar datos fundamentales y responder en función de ellos.

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