Microsip, por un regreso con resiliencia

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Germán Madero, director general de Microsip
Autor:
En el regreso, la forma de trabajar habrá cambiado para muchos; para otros, sus mercados serán diferentes o incluso habrán dejado de existir. 
Adaptémonos a diferentes circunstancias y a resolver problemas

Nos situamos ya cerca del fin de la contingencia, del aislamiento, de las cifras de contagiados y de los decesos; de lo que no podemos salir es de la incertidumbre. A casi tres meses de que se puso el freno a la economía, ya existe un listado de los negocios que tardarán meses, en el mejor de los casos, en regresar a lo que estaban acostumbrados antes de la aparición del COVID-19.

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Para el resto de los actores del sector productivo, el regreso tampoco será fácil, hay quienes lo comparan al esfuerzo que le costó al mundo recuperarse después de la Segunda Guerra Mundial; pero hoy, con mejor tecnología, más experiencia y un consumo globalizado, saldremos adelante.

A principios de este siglo, muchos gurús de la administración, retomaron el término resiliencia o resiliente que se inventó en los sesentas, refiriéndose a las empresas y a los líderes que poseen la capacidad de adaptarse a diferentes circunstancias o bien a resolver problemas. Y es precisamente lo que vamos a necesitar.

 

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En el regreso, la forma de trabajar habrá cambiado para muchos; para otros, sus mercados serán diferentes o incluso habrán dejado de existir. El líder resiliente será responsable de convertir su actividad de reactiva a sustentable para regresar a su empresa al camino del progreso. Para ello, necesita cumplir dos objetivos: buscar un cambio de mentalidad y generar confianza.

El primer objetivo, el cambio de mentalidad del líder resiliente abarca 5 aspectos:
1. Dejará de vivir en una situación impredecible, hasta lograr una situación normal.
2. Su enfoque ya no será hacia adentro de la empresa, sino hacia afuera, al mercado.

 

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3. Su administración no consistirá en manejar ambientes de crisis, tendrá una programación organizada de actividades.
4. Dejará de realizar una planeación de contingencia, para visualizar una de escenarios.
5. Sobre todo, habrá de cambiar su actitud, de reactiva a una de reinvención.

El segundo, será vivir y emanar confianza, ese valor tangible que puede ser intercambiable; si se nutre crece, si se descuida se pierde. Hoy, más que nunca debemos irradiar confianza; con nuestros colaboradores, clientes, proveedores y en las relaciones personales.

 

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La confianza es también multidimensional, se puede expresar de manera física, emocional, financiera y digital. 

Realizar estos pasos no nos garantiza un regreso sin obstáculos, pero sí aumenta las posibilidades de hacerlo de manera exitosa.

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