Licitaciones de espectro en México un escenario de desconfianza e incertidumbre: CIU

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Los descuidos del IFT han colocado a la industria en un escenario de incertidumbre, ausencia de transparencia e incapacidad regulatoria
Regulador desinteresado

A tan solo unos meses de llegar a su cuarto aniversario como el único órgano encargado de la asignación y administración del espectro, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) se enfrenta a un nuevo proceso de licitación de frecuencias de espectro radioeléctrico que invariablemente está dando de qué hablar, debido principalmente a su historial de descuidos que han colocado a la industria en un escenario de incertidumbre, ausencia de transparencia e incapacidad regulatoria.

Tal fue el caso de la licitación de frecuencias de radio AM y FM, en la que el regulador no verificó la composición y vinculación accionaria del agente económico Tecnoradio, postor que ganó el mayor número de frecuencias y ofreció el mayor monto de contraprestación económica de alrededor de $288 millones de pesos, con el grupo radiofónico más grande del país, Radiorama, y que además pretendía beneficiarse de un incentivo de 15% otorgado a “aparentes” oferentes entrantes para así, aventajar a sus competidores.

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Otro episodio fue la licitación de dos nuevas cadenas de televisión en la que el único postor ganador fue Grupo Imagen Multimedia, luego que Grupo Radio Centro careciera del músculo financiero para cumplir con el monto de contraprestación que había ofrecido por una segunda cadena a la que se habría hecho acreedor. Sin embargo, el IFT argumentó que de acuerdo con su análisis Radio Centro podía hacer frente a su oferta, cuando la realidad era lo opuesto.

Un ejemplo más fue el de la licitación de AWS, en el que, no obstante, a los riesgos de concentración y desbalance en la tenencia espectral advertidos por la industria, el regulador permitió que Telcel se hiciera de una porción superior de frecuencias óptimas para telecomunicaciones móviles aventajando así a sus competidores.

Estos referentes, en donde la constante pareciera ser la ausencia de una autoridad regulatoria que cumpla con los principios básicos de una licitación, están sentando un precedente de desconfianza e incertidumbre para las licitaciones por venir, que definitivamente nos aleja cada vez más de un escenario de condiciones de competencia, calidad, pluralidad, entre otras.

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