El mundo después del COVID-19, ¿Qué tendencias de consumo cambiarán?

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Mientras persista el distanciamiento social y el temor a contraer el virus, los consumidores probablemente gastarán más en mejorar sus hogares
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“Hasta que se tenga una vacuna contra el COVID-19, la economía basada en experiencias de esta generación probablemente será una versión desmejorada de lo que solía ser”: Conor Sen, columnista de Bloomberg.
Hábitos de consumo

De acuerdo con Conor Sen, columnista de opinión de Bloomberg, uno de los efectos duraderos de la Gran Recesión fue un cambio en las preferencias de los consumidores, que dejaron de comprar cosas y comenzaron a gastar más en experiencias. La compra de viviendas especialmente entre los millennials dejó de ser popular debido al deterioro de las finanzas personales y a los cambios en las regulaciones hipotecarias.

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En tanto el surgimiento de los teléfonos inteligentes, las redes sociales y los servicios como Uber y Airbnb fomentaron una cultura de consumo centrada en restaurantes, viajes y eventos.

Pero ¿Qué pasará después de que la pandemia del coronavirus acabe? “Mientras persista el distanciamiento social y el temor a contraer el virus, los consumidores probablemente gastarán más en mejorar sus hogares que en servicios y experiencias que involucren espacios públicos y multitudes”, señala Conor Sen.

 

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Sen explica que hasta que tengamos una vacuna contra el coronavirus, la economía basada en experiencias probablemente será una versión desmejorada de lo que solía ser ya que no está claro cuándo podrán reanudarse las grandes reuniones como partidos de futbol, conciertos y viajes a parques temáticos, y los restaurantes y bares deberán cumplir con las pautas de distanciamiento social.

“Las bodas deberán reducirse a miembros de la familia y amigos cercanos, la diversión de viajar no será la misma, entre el aumento de los riesgos para la salud y la disminución del número de opciones de restaurantes y entretenimiento. En conjunto, esto significará una pérdida de producción económica y empleos, y para las personas significará muchas menos experiencias en las que gastar dinero”.

No obstante la gente buscará en qué gastar y seguirá el hábito de no ahorro; “para muchos consumidores esto significará gastar en sus hogares. En lugar de ir a bares y restaurantes o viajar al extranjero, modernice su cocina o su baño”, actualice su sistema de sonido y televisión o cambie los cuadros de su sala. No es coincidencia que el New York Times haya anunciado el reemplazo de su sección de viajes los domingos por una sección llamada At Home.

 

Consumo centrado en el hogar

 

Conor Sen explica que así como la economía de las experiencias se benefició de una gran cantidad de estadounidenses de alrededor de 20 años, esas personas ahora son mayores y están en un punto en el que es probable que de todas formas se comprarían una casa en los suburbios.

Actualmente los tres mayores grupos demográficos según edad en EU están entre los 25 y 39 años, y las tasa de propiedad de viviendas para esos grupos etáreos se ha recuperado de los niveles bajos de los últimos años. “Aunque la pérdida de empleos retrasará los planes de muchos, aquellos que aún tienen empleo y ya estaban pensando en comprar casas podrían decidirse a dar el paso”, dice Conor Sen, columnista de Bloomberg.

Así que comprar una casa cambiará sus preferencias de consumo de formas que no habrían considerado antes. Comprarán electrodomésticos, muebles para las recámaras, plantas para sus jardines, entre otras cosas que dejaran menos dinero para viajes, comidas y otras experiencias.

“Esperemos que pronto haya una vacuna contra el COVID-19 y que una nueva generación de jóvenes ingrese a la fuerza laboral, alquile apartamentos y genere una nueva era dorada para el consumo urbano y experiencial. Pero por ahora podemos volver a una forma de vida más tranquila, con el consumo centrado en el hogar”, finaliza Conor Sen, columnista de Bloomberg.

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