¿Cómo evitar el coronavirus en interiores?

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Ventilación continua y control permanente del CO₂: dos claves para evitar el contagio en espacios cerrados al diluir la presencia de partículas contagiosas en suspensión
La ventilación es esencial

El País.- La humanidad lleva más de un año combatiendo a un enemigo invisible. Al coronavirus no lo vemos y en muchos casos tampoco sabemos si nos rodea un contagiado sin síntomas.

En esta pandemia, se ha demostrado que los interiores mal ventilados son los entornos de mayor peligro, porque las partículas con virus pueden quedarse en suspensión hasta que alguien las respire. Y aunque no contamos con un aparato que advierta de la presencia de virus en el aire, podemos contar con un indicador de la calidad de ese aire: el CO₂.

A mayor concentración de ese gas, que expulsamos al respirar, peor es la ventilación de la estancia. Una simple medición nos permite saber si esa habitación está cargada de aire exhalado por otras personas o si está bien ventilada, lo que reduce drásticamente el riesgo.

Cómo evitar los riesgos al entrar a espacios cerrados 

  • Entrar en un espacio cerrado en que hay otras personas supone un riesgo si no sabemos si contiene aire que ya ha sido respirado.
  • El CO2 y tambien el coronavirus permanecen durante horas en un espacio cerrado sin ventilar.
  • Si vamos a entrar en un espacio cerrado que no dispone de medidor de CO2, es imprescindible ventilarlo primero.
  • Dejar dos ventanillas abiertas unos centimentros mientras conducimos denera una ventilación cruzada que renueva el aire constantemente. 
  • Mediciones en más de 20 centros educativos demuestran que solo la ventilación constante, natural o mecánica, de los espacios cerrados mantiene bajo el riesgo de contagio.
  • La ventilación continua mantiene los nuveles de aire respirado por debajo de la zona de riesgo. 
  • La ventilación intermitente de los espacios crerrados no elimina el riesgo de contagio.

El científico Pedro Magalhães de Oliveira, de la Universidad de Cambridge, ha estudiado cómo se desenvuelven los aerosoles contagiosos, las partículas virales en suspensión que se emiten al hablar, cantar o respirar. Para hacer un cálculo de las mejores condiciones para cada tipo de estancia, Oliveira ha desarrollado una herramienta en línea, airborne.com.

En su opinión, “el potencial de medir los niveles de CO₂ en interiores se ha pasado por alto en gran medida”. “Las autoridades sanitarias podrían utilizarlo para identificar lugares de alto riesgo e informar mejor a las personas que los gestionan”, explica. Pero advierte de que incluso en un espacio bien ventilado podría haber transmisión de corto alcance, cuando se respiran las partículas virales poco después de que una persona enferma las exhale, antes de que los aerosoles se diluyan. “Por eso es tan importante usar una mascarilla y mantener una distancia segura incluso al aire libre”, avisa.

 

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