A hacer negocio con impresión 3D

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IDC
Juan Carlos Miralles, Terrytory Manger Latam de Stratasys
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Se espera un aumento explosivo de esta tecnología en los próximos años y el canal de distribución tiene una nueva área de negocios a la que apuntar, conociendo desde ya sus posibles aplicaciones
Visión Latinoamérica

La impresión 3D está consolidándose como una alternativa con gran potencial de desarrollo de nuevos negocios, tanto en el segmento industrial, como en el personal y de escritorio. Un estudio de Context señaló que en el 2015 el mercado global de esta tecnología registró un crecimiento de 35% respecto al año anterior, incluyendo hardware, software e insumos.

¿De qué se trata esta tecnología?

Las impresoras 3D son máquinas capaces de fabricar un objeto tridimensional, a través de la superposición de capas. Para lograr ello, el ecosistema incluye una computadora y un software especializados, que permiten al usuario modelar un objeto en tres dimensiones, para luego traspasarlo a la máquina respectiva que es finalmente quien lo fabrica.

Cristián Peña, analista senior de Dispositivos Empresariales y de Consumo Masivo de IDC, reconoce que dentro de las verticales de industria donde se puede usar esta tecnología está principalmente la manufactura. “También vemos mucho potencial en salud, donde hablamos en términos de prótesis y a ello se suma el diseño industrial, donde hay procesos y cierto nivel de criticidad que requiere de una solución robusta”, afirmó el especialista.

 

Este potencial de expansión es justamente el elemento clave de la impresión 3D, que es vista como un facilitador de desarrollo social y económico para América Latina porque la baja en los costos de las máquinas así como de los materiales ha permitido que sea cada vez más accesible.

Nichos de mercado

Aunque es un concepto único, abarca varios tipos de tecnología y dos segmentos de mercado claramente distinguibles: el de las aplicaciones de manufactura e industriales; y el grupo de prosumers y hobbystas. En el primer ámbito uno de los grandes jugadores del mercado es Stratasys, cuyo negocio es vender los equipos de impresión, así como el material y entregar el servicio post venta.

Juan Carlos Miralles, Terrytory Manger Latam de la compañía, contó que en un principio se hablaba solo de pruebas de concepto y luego se comenzaron a desarrollar prototipos. Con el tiempo se pasó a nuevos estándares y a manufacturar productos finales.

Por ejemplo, si se piensa en la fundición de una minera, donde las piezas de sus máquinas son de acero, al tener que ser reemplazadas se llevaría a cabo un proceso que puede durar semanas, mientras que con la impresión 3D se pueden modelar esas piezas y llegar a un resultado final en días, reduciendo los tiempos y los costos, explicó.

Miralles aseguró que ya grandes empresas de manufactura e industria están mejorando sus procesos con la impresión 3D, abriendo así un abanico de posibilidades, y asimismo en el área de medicina hay mucho desarrollo no solo en cuanto a prótesis e implantes, sino también en estudios clínicos y biomodelos que se usan para reducir el tiempo y ayudar a la eficiencia de operaciones complejas.

En Latinoamérica Stratasys trabaja con 20 canales de distribución, los cuales se han ido especializando en esta tecnología pues, como señaló el ejecutivo, es necesario no solo conocer sus potenciales sino también al cliente final y una buena forma para iniciarse en este proceso es la distribución de otro segmento de máquinas, las llamadas prosumers o de escritorio, donde la compañía distribuye la línea Makerbot.

 

El ámbito educacional también se abre como un posible nicho de mercado. De hecho, Makerbot es una línea que no solo distribuye equipos, sino que ha creado hasta una guía para enseñar la impresión 3D o aplicarla a diferentes ámbitos educativos, tanto en escuelas como en universidades; además de contar con un catálogo en línea donde los usuarios pueden acceder a modelos en 3D ya diseñados para ser usados en forma gratuita.

Masificación

En este sentido, los equipos están siendo cada vez más accesibles para el consumidor final. De hecho, la compañía trabaja en la región con dos mayoristas (Nexsys y Distecna, dependiendo la zona geográfica) para los equipos de esa línea, y están abiertos a que los resellers se interesen en esta área de negocios.

De acuerdo a Gian Franco Frignani, BDM de XYZ Printing, desde mediados del 2015 están disponibles en Chile (a través de Nexsys) sus equipos 3D con el que pretenden promover la tecnología en el más amplio espectro de segmentos de mercado.

“El problema en América Latina es que existe una brecha muy grande entre el diseño y la creación del producto final, tanto en términos monetarios como de tiempo. Un diseñador que creaba un prototipo debía enviarlo a China para su fabricación final, arriesgando a los errores que pudiese. Ahora, tiene acceso una herramienta donde se pueden crear los prototipos en forma directa y a bajo costo”, explicó Frignani.

La idea de Nexsys es lograr que esta tecnología se masifique en el mercado, para poder apuntar a nichos específicos con equipos más especializados de la marca. En cuanto al canal, la estrategia es ofrecer la máquina como parte de una solución completa que pueda incluir periféricos como una tableta para profesionales gráficos, o programas de diseño y programación especializados.

Los nichos donde el mayorista ve más desarrollo son educación y profesionales de PyMEs, eso sin dejar de lado el consumo masivo, pues el equipo también se venderá al retail.

Alcance masivo ¿Sí o no?

Expertos en la materia creen que sí, y que el potencial está para irse consolidando a medida que se vayan descubriendo nuevos usos. De hecho, en Chile un grupo de emprendedores creó su propia impresora 3D, con la que están posicionándose en el mercado local, y planean venderlo en la región a mediano plazo.

Víctor Ruz, fundador de Dreambox 3D, es ingeniero en automatización y robótica a quien sus estudios universitarios lo llevaron a la necesidad de contar con impresión 3D, y al usarla por primera vez se dio cuenta de lo poco accesible que era, y el tremendo potencial de aplicaciones que traía consigo.

 

Es así como crearon el primer modelo, el que se perfeccionó hasta llegar ahora a su tercera versión que es la que comercializan para un sector más profesional -a través de un reseller que lo está posicionando en tiendas de consumo masivo- y próximamente lanzarán uno para hogares y oficinas pequeñas, que rondará los 500 dólares.  

Ruz contó además que la idea de la compañía no es solo ofrecer la impresora sino un ecosistema de desarrollo en 3D, para lo cual tienen además un lápiz para dibujo en tercera dimensión y unos lentes de realidad virtual, para poner toda esta tecnología al alcance del usuario final. “Nos queremos volver como oferentes de la tecnología, lo estamos haciendo acá en Chile primero y en unos meses esperamos ya tener presencia en Perú, para luego saltar al resto de Sudamérica”.

Capacitación y servicios

El potencial de desarrollo de la impresión 3D augura un futuro que puede ser promisorio para quienes comiencen a adentrarse en este mercado. Eso sí, la tecnología aún cuenta con un desafío que afrontar, y es donde fabricantes mayoristas y socios de negocio deben concentrarse: la educación.

Stratasys está trabajando en establecer convenios con ciertas universidades en la región para crear Demo Centers, donde diferentes profesionales de la educación  puedan acercarse a la tecnología y familiarizarse con los procesos de impresión 3D. Ya funciona uno en la Universidad Católica de Perú, y en agosto se espera se inaugure otro en Chile.

Asimismo, la capacitación al cliente final es un nicho de mercado que puede servir al canal de distribución para agregar valor a la solución que está vendiendo. “Me parece que un partner se podría enfocar en la capacitación, por ejemplo, del proceso para la generación de un archivo final para impresión 3D, en alguno de los softwares especializados; así como en configurar la máquina y acompañar al cliente la primera vez que la usa, de manera de tener una experiencia post venta con mayores funcionalidades”, afirmó Gian Franco Frignani.

En este punto, la impresión 3D abre otro nicho de oportunidades más allá de las distintas aplicaciones de la tecnología: el de los servicios. Al respecto, Cristián Peña de IDC aseguró que quien requiera de imprimir en 3D debe hacer un análisis interno de si conviene comprar una máquina o tercerizar el trabajo.

“Para una organización que necesite usar 3D para algunos procesos esporádicos es más funcional buscar un modelo de outsourcing, donde haya alguien que reciba pedidos o que tenga contratos con las empresas proveedoras pueda ofrecer servicios, ya que sigue siendo un proceso complejo, donde la tecnología forma parte de un proceso que es crítico”, concluyó.

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