Drones un terreno inexplorado por el canal

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Sus usos son innumerables; ya acapararon el mercado militar y ahora incursionan con fuerza en otras industrias
Visión Latinoamérica

Los drones comenzaron a ser utilizados como armas militares; en 2014 fue que se comenzaron a vender como “pan caliente” en su modalidad de juguetes, y actualmente, su uso continúa masificándose en todas las industrias por ser una opción rentable, confiable y precisa en cuanto a obtención de datos se refiere. También son conocidas como Aeronaves Remotamente tripulados (ART).

De acuerdo a la revista DroneLife, en 2015 superaron en ventas el millón de Unidades comerciales, para este año, los dispositivos suponen un gran mercado que los canales de distribución podrían aprovechar si se enfocan en las ofertas adecuadas y se informan sobre su regulación.

Tres son las marcas que dominan el sector comercial de usuario final Parrot, DJI y 3D Robotic; sin embargo, debido a sus múltiples aplicaciones en áreas como agricultura, energía, recursos naturales, fotografía y exploración de edificios, se han logrado grandes desarrollos locales en el uso no recreativo de los dispositivos.

De acuerdo a estudios de Deloitte, el crecimiento del mercado de los ART está íntimamente ligado a tres variables: seguridad, regulación y costo. La consultora consideró que el uso de estos aparatos debe estar asegurado, ya que su pérdida representaría grandes costos para su usuario, y concluyó que la regulación puede afectar su uso en el caso de tratarse de productos para entretenimiento personal.

Edgar Fernando Quintero, presidente de la Asociación de Aeronaves Remotamente Tripuladas de Colombia, ARTC, aseguró que en Colombia las oportunidades de negocio en este sector son bastante significativas y están concentradas en verticales como agricultura, energía, cartografía, tanto en el sector público como en el privado.

“En agricultura tenemos más de 20 millones de hectáreas aptas para siembra, de los cuales solo ocho millones están cultivadas. Con un sistema de drones se podría desarrollar mejor este sector”, dijo Quintero.

De igual forma, la electricidad en Colombia depende en más de un 80% de generación hídrica la cual cuenta con grandes distancias de acceso y dependencia de cuenca, solo el sistema central de distribución son 7000 kilómetros, distancias que podrían ser monitoreadas con mayor facilidad por un ART.

Otra área importante es la cartografía, el gobierno nacional exige a los municipios llevar un control de sus zonas habitadas, cultivadas, de riesgo y accidentes geográficos; en general cualquier obra de infraestructura requiere datos actualizados para su avance y auditoría, en este sentido los drones son una excelente opción para la recolección de los mismos.

En Chile por ejemplo, el uso de pequeños aviones pilotados a distancia ha crecido gracias al auge que han tenido en los medios de comunicación, que los equipan con cámaras de foto y vídeo para hacer tomas de todo tipo de acontecimientos, desde eventos deportivos hasta paisajes y catástrofes naturales.

Es por ello que el canal puede optar por múltiples opciones de comercialización en caso de estar interesado en este negocio

Las opciones

El distribuidor de TI interesado en explotar este nuevo negocio puede hacerlo:

Como distribuidor comercial del producto, ofreciendo cualquiera de las marcas del mercado, teniendo en cuenta que no solo existen los drones de vuelo, sino que también los hay de tierra y agua.

Como desarrollador, puede que el canal vea una mejor oportunidad de negocio en la creación de ARTs o sus partes, incluso de software que permita el control remoto y la recolección de datos específicos para alguna industria dentro del dispositivo, incluso puede actuar como un integrador si incorpora otros servicios como servidores, cloud o analítica.

“Es claro, que si las empresas en unión con las universidades generan productos con un alto valor agregado y saben aprovechar recursos como: las zonas francas, políticas por excepción de impuestos por investigación e innovación como la ley 1286 del 2009, los costos de manufactura podrán descender significativamente y las puertas de un mercado internacional se abrirán. Colombia debe pasar de ser un país con muchos proyectos de desarrollo de drones, a reconocerse como productor de esta tecnología”, escribió Andrés Felipe Giraldo, director general de Designing Innovation SAS, en un artículo sobre comercialización de ART en la revista Latinoamericana SkyDrones

También es importante destacar que existen organizaciones a nivel mundial la Artc en Colombia, con 367 asociados, entre fabricantes, ensambladores, representantes de marcas y venta de servicios que apoyan a las compañías que estén o decidan trabajar con este tipo de tecnología, para ello vinculan la academia con el sector público y el privado.

Clases de drones

 

Para que el canal conozca qué tipo de producto puede ofrecer al mercado, es importante aclarar que hay diferentes tipos de drones:

Militares: Identificados con la sigla UCAV, del inglés “Unmanned Combat Air Vehicle”, que se traduce al español como vehículos no tripulados de combate aéreo, son de uso exclusivo para misiones militares y habitualmente también se los conoce como drones de combate.

Civiles: también conocidos con las siglas ART, RPA o UAV, “Unmanned Air Vehicle”, es decir vehículos aéreos no tripulados. Se dividen en dos tipos dependiendo de sus funciones: de uso comercial, lo cuales se utilizan en agricultura, cartografía, fotografía, industria, energía, mensajería y otros;  para aficionados, cuyas ventas son las que más han crecido en los últimos años y están diseñados para amantes de la tecnología que quieren divertirse un rato.

De acuerdo a la página minidron.com, las previsiones más optimistas sobre el futuro de estos equipos estiman que en los próximos 10 años se doblará la cantidad de dinero invertida en todo el mundo hacia este sector, tanto en el ámbito civil como en el militar, sumando cerca de 12 mil millones de dólares frente a los 6 mil millones que se gastan actualmente.

Feria Expodrones 2016

Con el fin de masificar la tecnología de los ARTs, la Asociación Colombiana que reunió a los principales actores de esta industria al desarrollo para mediados de octubre de este año de la segunda versión de la Feria Expodrones, un evento que contará con 500 expositores de vehículos aéreos y seminarios sobre el tema.

Laa finalidad de este evento es hablar sobre normatividad y concientizar a los usuarios sobre la importancia de capacitarse antes de usar los drones, ya diferencia del aeromodelismo, estos dispositivos no son juguetes.

Así mismo, Quintero aseguró que en diez años la fuerza aérea de Estados Unidos ya no tendrán pilotos y los aviones comerciales tampoco, el año pasado se vendieron más de un millón de drones en Europa y en Colombia más de 60 mil entonces es importante auto regularse.

Su regulación en Colombia

En el país las Aeronaves Tripuladas a Distancia o RPAs como las reconoce la Aeronáutica Civil, están reguladas por la Circular No 002 y es importante citar esta normatividad porque a la hora de su comercialización no todas están disponibles al público ni tienen las mismas reglas de uso.

 

La regulación divide a las aeronaves en dos grupos: las pequeñas con un peso máximo de despegue menor o igual a 25 kg, y las grandes con un peso mayor a los 25 kg en el despegue; estas últimas están prohibidas para la población civil.

No pueden usar hélices metálicas, deben tener un sistema de piloto automático, un sistema de GPS, un sistema de lanzamiento y recuperación en condiciones de aterrizaje normales, sistema para seguridad en vuelo, entre otras.

Sobre sus limitaciones en cuanto a operación, no pueden volar sobre área congestionada, edificaciones o sobre el público, volar a una altura superior a los 500 pies (152 metros) volar de noche, trasportar animales, arrojar objetos desde el cielo y otras restricciones. Además se restringe en zonas de frontera y exigen certificaciones específicas para los operadores de las RPA.

Su regulación en Chile

La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Chile presentó en 2015una normativa para el uso de drones en espacios públicos, que de hecho fue la primera que surgió en Latinoamérica.

Contempló entre otros puntos que las personas o entidades que deseen operar un dron en el ámbito público deberán obtener una autorización de la DGAC, registrar su aeronave y presentar una declaración de que han recibido instrucción, firmar una declaración solidaria por si ocurre un accidente y pedir una solicitud de vuelo.

No deben acercarse a menos de 2 km de aeropuertos, y los de uso para el público general, no deben pesar más de 6 kg y deben volar en un radio de 500 m de su operador. Las multas para quienes infrinjan la normativa llegan hasta los 22 millones de pesos (35 mildólares).

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